CONSEJO LATINOAMERICANO DE PERFUSIÓN - CLAP


Parte 1 - PRÓLOGO

Para hablar de nuestro aún adolescente Consejo Latinoamericano de Perfusión, es necesario volver un poco en el tiempo y recordar sus origenes que, hasta cierto punto, coinciden con el encuentro de colegas latinoamericanos en congresos y otras actividades desarrolladas en la Sociedad Brasileña de Circulación Extracorpórea y, posteriormente, en el CAPAC - Capitulo Argentino de Perfusión y Asistencia Circulatoria y en la Sociedad Venezolana de Perfusión, entre las décadas de setenta y ochenta.

En aquella época, los perfusionistas eran, en su totalidad, entrenados en servicio y sólo tenían la experiencia práctica de la perfusión. Los conocimientos teóricos eran minimos o nulos y, en verdad, la perfusión, según la práctica vigente, consistía en el ajuste de la velocidad de giro de los rodillos, al comando del cirujano, y en la compulsiva atención al nível del cebado en los oxigenadores de burbujas, para evitar la entrada de aire. A los más experientes se les permitia administrar heparina y calcular las dosis neutralizantes de protamina,

Aisladamente, en México, Brasil, Argentina, Venezuela, Chile y otros paises hermanos, se buscavan modos de cambiar el entrenamiento del perfusionista, de una manera practica, "en servicio", por la forma académica, como la implantada en Estados Unidos de America y en Europa, con bastante suceso y que comprendía un conjunto de pre-requisitos indispensables a una formación profesional adecuada.

Parte 2 - EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL

No intentamos inventar o crear nuevas avenidas. Al contrario, buscamos seguir los caminos ya recorridos por otros países más avanzados.
Así, nos aproximamos a AmSECT, por la mayor facilidad de contacto y a algunas pocas organizaciones semejantes existentes en Europa. En esta etapa, la principal preocupación fue adaptar el material educacional existente y el metodo de enseñanza a nuestra realidad, bastante diferente de la realidad de los Estados Unidos y de los países europeos.

En Brasil, en virtud de la gran extensión de su territorio, procuramos organizar a los perfusionistas en regiones, conforme la geografía del país, coordinadas por una organización central, del mismo modo que había hecho AmSECT. En otros países latinos la geografía era más favorable a la existencia de una solo institución central para la coordinación y la gerencia de las múltiples actividades.

Debo decir que hablamos de un proceso de más de una década de evolución, durante la cual numerosos colegas contribuyeron a nuestra colectividad. Y, es cierto que el apoyo de la comunidad fue grande, a pesar de que, en cada país sólo una minoría participase efectivamente de la ejecución del trabajo necesario.

Se crearon cursos de Introducción a la Circulación Extracorpórea, Cursos de Actualización y Cursos de Extensión compactados, ministrados por cirujanos y por los perfusionistas más experientes, con el objectivo de ofrecer la materia teórica capaz de dar sustentación a una practica más científica y profesional. El material didáctico disponible fue siempre bastante limitado y, en la mayoría de las veces escrito en ingles, lo que reducía bastante su uso.

Durante un largo periodo de tiempo, nuestras sociedades procuraban, del mejor modo posible, y con el inestimable apoyo de los cirujanos, ofrecer las bases teóricas capaces de complementar nuestra indispensable formación científica.

Como una primera estrategia para elevar el nivel de calificación profesional y establecer los pre-requisitos, fueron creadas unas pocas Escuelas de Perfusión. Inicialmente en Venezuela, después en Argentina y en Brasil donde hoy existen 4 de estas instituciones en pleno funcionamiento.

De un modo general, fue establecido que los perfusionistas más antiguos y experientes serian reconocidos por las sociedades, mientras que los más jóvenes y los aspirantes a la profesión, deberian poseer un certificado equivalente al de un Curso Universitario, para después cumplir un ciclo de estudios específicos que debería constituir la base de formación académica y profesional. Eso habilitaba a biólogos, enfermeros, fisioterapeutas, biomédicos y otros profesionales a recibir el entrenamiento en Circulación Extracorpórea. La gran mayoría de nuestros países se encuentra en esa fase de transición en que coexisten los profesionales más antiguos, entrenados en servicio y profesionales más jóvenes, egresados de los cursos formales de graduación.

La sólida camaradería nacida de una convivencia estrecha, ha permitido percibir la absoluta semejanza de nuestros problemas y de nuestras dificultades. Estas son agravadas por un contexto político y socio-económico crónicamente desfavorable. Nuestras primeras iniciativas fueron de intercambio de informaciones científicas, técnicas, profesionales, y de ideas para el desarrollo y la consolidación de nuestra profesión en nuestro ámbito de actuación. Estas fueron, con mucha seguridad, las primeras tentativas, aunque blandas, de constituir una unión capaz de fortalecer a todos.

EL PRIMER EMBRIÓN

Con el objetivo de aproximar las diferentes comunidades de perfusionistas, algunos colegas de Estados Unidos y de Europa, representando diversas sociedades nacionales, como Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda e Italia, entre otras, decidieron crear el International Council of Perfusion Societies (ICPS) - que debería congregar las diferentes sociedades de los países miembros y tornarse una especie de asociación de sociedades de perfusión.

En los intervalos de los desentendimientos de franceses, ingleses, belgas y la representante italiana, conseguimos organizar el primér congreso y establecer la contribución monetaria debida por cada sociedad miembro. Esta fue paga solamente por la AmSECT y una pocas entidades, entre las cuales, las sociedades de Argentina y Brasil. Como Secretaria General del ICPS yo he recibido la simple incumbencia de coordinar y aglutinar a los colegas de América Latina e insertalos en el contexto de la recién-creada organización.

El segundo congreso del ICPS fue marcado para 1986, en el Sheraton Bal Harbour Hotel, en Miami, luego después del lanzamiento del único numero de la Revista del International Council of Perfusion Societies. Durante el congreso, el presidente decidió brindar a invitados especiales, nunca menos de 100, con lujosos cócteles nocturnos, música al vivo, caviar y champán francés, realizados en su imponente suite presidencial. Para nuestra inmensa sorpresa y decepción, el costo de la suite máster y la cuenta de los cócteles fueron agregados a los demás gastos del congreso, elevando su déficit para el valor de US$ 10.000,00 ( diez mil dólares), cuya responsabilidad recayó encima de los 6 miembros de la directoria.

El tercer congreso seria realizado en Europa. Sin embargo, sus organizadores no conseguiron un acuerdo sobre los idiomas oficiales del evento. El ICPS simplemente quedó ahogado por la deuda existente. Por juzgarse hasta cierto punto como la "madrina" de la recién nacida y luego sepultada organización, AmSECT ofreció sus abogados para exentar la directoria de cualquier responsabilidad financiera y pagó todas las deudas del ICPS.

La evaluación de las causas del fracaso de esta iniciativa revelo que, por lo menos en la época, era muy difícil congregar tanta diversidad cultural y de idiomas, y también por que Europa iniciaba la búsqueda de una identidad política y económica y había diversos conflictos en plena ebullición.

En la reunión final, fue sugerido que América Latina debería buscar su unión y una identidad y, para acelerar su propio desarrollo, debería aprovechar lo que AmSECT y Europa, desarrollada, podrían ofrecer.

EL SEGUNDO EMBRIÓN

En 1990 durante el Primer Congreso Internacional de Medicina Extracorpórea, realizado en la ciudad de México, se realizó una reunión preliminar en que se discutió la posibilidad de crear una sociedad ibero-americana de perfusión, con la participación de los paises latinos y algunos paises europeos, o por lo menos de España, por la hermandad lingüística. Infelizmente no hubo gran convergencia de ideas. Se postuló que Argentina debería quedar afuera de la asociación por no estar representada en la reunión. Brasil también no debería participar, según el concepto de una minoría presente, por hablar un idioma diferente. En esa época Brasil tenia poco más de 500 perfusionistas, hoy somos cerca de 800, congregados en una sociedad que por los números es la segunda mayor sociedad de perfusionistas del mundo. En nuestra opinión personal, sólo razones muy fuertes deberían apartar al Brasil de la unión latina, que hasta aquel momento parecía distante.

EL TERCER EMBRIÓN

En 1992, bajo el patrocinio de la Sociedad Brasileña de Circulación Extracorpórea, realizamos el Primer Congreso Latinoamericano de Tecnología Extracorpórea, con la participación de colegas de varios países latinos. Conseguimos reunir un grupo homogéneo, con mucha cohesión y participación y, en consecuencia de eso, decidimos realizar una edición del evento a cada 3 años e iniciar los estudios para la publicación de una Revista Latinoamericana de Tecnología Extracorpórea.

El segundo congreso, realizado en Argentina, consolidó nuestra unión, ya ahora verdaderamente fraternal y contribuyó para hacer más consistente nuestra idea de que era realmente necesario un esfuerzo conjunto para acelerar el desarrollo y el perfeccionamiento del perfusionista como profesional y para estimular la creación de sociedades nacionales.

Así nació el CLAP, o sea, el CONSEJO LATINOAMERICANO DE PERFUSIÓN, no como una sociedad de circulación extracorpórea, sino como una organización cuya naturaleza, algunas veces, puede ser difícil de entender. Quizás la mejor definición del CLAP sea la de un órgano creador de sociedades de perfusión y un catalizador del desarrollo de los profesionales perfusionistas.

En el intervalo entre el segundo y el tercer congreso, este ultimo realizado en Chile, hubo algunos intentos de transformar el CLAP en una sociedad ibero-americana de Perfusión. Eso fue descartado por la mayoría de los miembros, no sin mucha discusión, a pesar del empeño de pocos interesados en esta transformación.

En este momento, y solo en este momento, establecemos el primer estatuto de nuestra organización, como existe hoy, y que claramente define su naturaleza y sus objetivos. El CLAP es un órgano independiente y sin fin lucrativo, constituido y dirigido por sus miembros fundadores, específicamente destinado a:

El CLAP está constituido por un grupo de perfusionistas bastante experientes, que mantienen una buena relación con sus pares y disfrutan de algún liderazgo en sus respectivos países. El CLAP no está constituido por representantes de los países latinoamericanos, al contrario, el CLAP tiene sus representantes en los diversos países. Nuestro primer objetivo, es tener por lo menos un representante en cada país latinoamericano en que se practique la cirugía cardíaca.

Los congresos, como este del que participamos ahora y la revista, que actualmente existe solamente en el formato electrónico, son esenciales a los objetivos del CLAP. Por esta razón es obligatorio que el 70% de los presentadores invitados a los congresos tengan su actividad profesional en países de América Latina.

Discutimos y aprobamos, en este cuarto congreso la formación de un Comité que deberá elaborar un currículo mínimo a ser recomendado para la formación académica y práctica del perfusionista adecuado a nuestras condiciones.

Otro Comité, cuya formación también fue aprobada en este congreso, deberá establecer los principios básicos para la certificación de los perfusionistas latinoamericanos que así lo deseen.

El CLAP es una institución de apoyo y fortalecimiento de las sociedades nacionales. Las decisiones del CLAP deben ser tomadas como de asesoría o de sugerencia. El CLAP no pretende ser un órgano normativo o fiscalizador. También no debe competir con las sociedades nacionales o participar en peleas o disputas localizadas.

EL CLAP COMO ORGANIZACIÓN

El CLAP existe para ayudar a los perfusionistas de América Latina, estimulando a las comunidades nacionales a organizar asociaciones y crear su propia identidad. Nuestra organización no debe y no pretende ser una sociedad latinoamericana de circulación extracorpórea. Este es un punto que nosotros hemos defendido con mucho énfasis. Tanto que, algunas veces eso ha generado algunos atritos. Felizmente no muy significativos, porque casi siempre prevalece la defensa del interés colectivo.

Los miembros del CLAP, no son contrarios a la existencia de una Sociedad Latinoamericana o una Sociedad Ibero-Americana de Tecnología Extracorpórea. Solo creemos que el CLAP es una organización importante y necesaria en nuestro contexto, que debe ser preservada y no transformada en una sociedad de perfusión sea latina o transcontinental. Además de eso, la experiencia ha mostrado, que la unión de muchos idiomas, culturas y situaciones socio-económicas muy diferentes, o fracasa o se transforma en una nueva modalidad de colonización. Y, a nuestro entender, ninguna de estas situaciones atiende a los intereses de los perfusionistas latinoamericanos.

Un reciente relato del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha mostrado que el progreso económico y social en América Latina presenta una baja tasa de crecimiento, que deberá acentuar el defasaje existente. El relato indica que con el actual nivel de crecimiento, América Latina necesita de 100 años para alcanzar el nivel de renta de los países desarrollados.

La lentitud con que nuestros proyectos caminan es un subproducto de la situación socio-económica de nuestra región. La simple reunión de los miembros del consejo es extremamente onerosa y el necesario soporte financiero es de difícil obtención. En realidad, nosotros nos hemos reunido cada 3 años, en nuestros congresos. Afortunadamente, la Internet y los nuevos recursos de conferencia a distancia, van a permitir una intensificación de nuestras reuniones y deberán acelerar nuestras decisiones.

Las dificultades del contexto social y económico en que estamos inmersos no deberá servir de disculpa para nuestra falencia; al contrario, va servir de estimulo a nuestra unión, comunión de ideas y realización de ideales.

Maria Helena L. Souza
Mérida, México, 7-11 Nov. 2001


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