| Revista Latinoamericana de Tecnologia Extracorpórea XI,3,2004 |
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TEMPERATURA DE LA SANGRE ARTERIAL EN LA PERFUSIÓN DE NEONATOS Y LACTANTES. |
| Maria Helena L. Souza* y Decio O. Elias** |
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* Perfusionista. Consultora en Tecnología Extracorpórea. ** Cirugia Cardiaca Pediatrica. |
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Prevention of certain complications of extracorporeal circulation is deeply dependent upon monitoring some individual parameters such as the temperature. Monitoring the arterial blood temperature allows for the avoidance of complications that can be difficult to revert. Monitoring arterial blood temperature objectives avoidance of exposing arterial blood to extreme temperatures that can liberate gases and denaturate proteins which can give rise to severe complications such as neurologic dysfunctions and clotting abnormalities. There are large differences of flow between both sides of heat exchangers. This can create an envyronment for the blood to receive large amount of heat during rewarming which can liberate dissolved gases in the circulation. Monitoring the thermal exchanges is essential in the general perfusion and even more during neonatal perfusion.
Rev Latinoamer Tecnol Extracorp 11,3,2004
La prevención de ciertas complicaciones de la circulación extracorpórea depende fundamentalmente de la
monitorización de ciertos parámetros individuales. Este es el caso de la
temperatura. La monitorización de la temperatura de la sangre arterial permite
evitar complicaciones que pueden ser de difícil reversión.
La monitorización de la temperatura de la sangre arterial tiene el objetivo de evitar
que la sangre sea sometida a temperaturas extremas, capaces de producir la
liberación de gases y la desnaturización de proteínas que pueden
originar complicaciones severas, como la disfunción neurológica y discrasias
sanguíneas.
Hay grandes diferencias de flujos, en los dos lados del cambiador de calor. Eso pude hacer con que la sangre arterial reciba una grande cantidad de calor durante el recalentamiento haciendo con que los gases dissueltos sean liberados en la circulación. Monitorizar los cambios termicos es essencial en la perfusión en general y más aun en la perfusión de neonatos.
La circulación extracorpórea debe ser conducida de modo a reproducir la fisiología
del organismo humano, con la mayor fidelidad posible. Cuanto más próximos de
los límites fisiológicos estén los pacientes en perfusión, tanto menores serán las
complicaciones del procedimiento, en numero y en severidad [1].
Ese objetivo es más difícil de conseguir en la perfusión de neonatos y de pequeños
lactantes, principalmente debido al empleo de la hipotermia, que rompe el
equilibrio metabólico extremamente delicado de esos pequeños organismos. Por
esa razón, la monitorización de los desvíos de la fisiología es de mayor importancia
en ese grupo de pacientes.
La prevención de algunas alteraciones depende fundamentalmente de la
monitorización de ciertos parámetros individuales. Este es el caso de la
temperatura. La monitorización de la temperatura de la sangre arterial permite
evitar complicaciones que pueden ser de difícil reversión.
En nuestros servicios la monitorización de la temperatura de la sangre arterial aún
no recibe la misma atención que la monitorización de las demás temperaturas del
paciente, como por ejemplo, las temperaturas de la nasofaringe y del recto.
La temperatura de la sangre arterial debe ser monitorizada en cualquier perfusión
en que la hipotermia sea utilizada, principalmente en los neonatos y pequeños
lactantes.
Una reciente investigación en los Estados Unidos, mostró que 100% de los
perfusionistas con actividad en circulación extracorpórea infantil monitorizan la
temperatura de la sangre arterial, por lo menos durante el recalientamento del
paciente [2].
PARÁMETROS DE MONITORIZACIÓN
Es necesario recordar que monitorizar no es simplemente observar. Monitorizar es
un acto más complejo que comprende la observación de un determinado fenómeno,
parámetro o evento, la detección de eventuales desvíos y su interpretación.
Los componentes de la monitorización, la observación, detección de desvíos y su
interpretación, llevan a un segundo elemento que es la corrección de los desvíos
observados siempre que sea necesario.
La monitorización de los pacientes sometidos a la circulación extracorpórea es de
gran importancia en la detección precoz de tendencias que, si no son identificadas,
podrán iniciar el desarrollo de complicaciones.
Entre los parámetros que requieren monitorización criteriosa en la perfusión de
neonatos y pequeños lactantes, se destacan las temperaturas, tanto las
temperaturas relacionadas al paciente, como la temperatura del agua que circula en
los oxigenadores [2-5].
La monitorización de la temperatura de la sangre arterial tiene el objetivo de evitar
que la sangre sea sometida a temperaturas extremas, capaces de producir la
liberación de gases y la desnaturización de proteínas. Esos dos fenómenos pueden
originar complicaciones severas, como la disfunción neurológica y las discrasias
sanguíneas y, de ese modo, pueden comprometer el resultado de un procedimiento
quirúrgico técnicamente bien realizado.
Es de nuestra experiencia diaria que la sangre de los pacientes, al mezclarse al
cebado frío y recorrer los tubos de los circuitos y el interior de los oxigenadores,
pierde calor para el ambiente del quirófano. Además de eso, determinados
procedimientos quirúrgicos requieren el empleo de la hipotermia, con la finalidad
de ofrecer protección metabólica y facilitar la técnica operatoria.
La inducción de la hipotermia y, principalmente, su reversión, depende de los
cambios térmicos ocurridos en el cambiador de calor, entre el agua del circuito y la
sangre arterial.
Se recomienda mantener un gradiente de 10 grados centígrados como máximo,
entre el agua que circula en el cambiador de calor y la sangre, para evitar la
formación de microburbujas, principalmente en la fase de recalentamiento [3,5.6].
En niños de bajo peso, especialmente en los neonatos, pueden ocurrir grandes
oscilaciones de la temperatura de la sangre, cuya detección apenas es posible, por
la monitorización de su temperatura, inmediatamente después del pasaje por el
cambiador de calor.
CALORIMETRIA Y TERMODINÁMICA
Nosotros estamos habituados a ver los cambios térmicos, basados en los principios
fundamentales de la calorimetría. Por esos principios, si mezclamos medio vaso de
agua a la temperatura de 20 grados centígrados con medio vaso de agua a la
temperatura de 40 grados centígrados, tendremos un vaso lleno de agua a la
temperatura de equilibrio de 30 grados centígrados. Este es el principio de la
calorimetría, que trata de los cambios de calor entre cuerpos inmóviles, en contacto
directo [3].
Durante la circulación extracorpórea, los cambios térmicos no ocurren como en la
calorimetría. Los cambios de calor, en realidad, son productos de la actuación de
un sistema termodinámico complejo. Los dos líquidos que participan de los
cambios térmicos, el agua y la sangre, circulan en sentidos opuestos, en los dos
lados de la interfase del cambiador de calor y pueden acumular o ceder grandes
cantidades de calor y, de eso modo, alterar sustancialmente su temperatura.
Las variaciones de la temperatura de la sangre, durante la perfusión, representan
fenómenos de cambios de energía térmica. La energía térmica o sea el calor, pasa
del cuerpo mas caliente para el cuerpo menos caliente. O, en otras palabras, el calor
pasa del cuerpo con mayor energía cinética para el cuerpo con menor energía
cinética.
Durante la fase de enfriamiento de la perfusión, la sangre cede calor al agua que
circula en el cambiador de calor. Al retornar al paciente la sangre recibe calor de los
tejidos y nuevamente cede calor al agua del cambiador, hasta que la temperatura
del organismo alcance el valor previamente establecido por el equipo quirúrgico.
Durante el recalentamiento, ocurre el fenómeno inverso. La sangre recibe calor del
agua que circula en el cambiador de calor y cede calor a los tejidos, en un ciclo que
el perfusionista interrumpe cuando la temperatura del paciente alcanza los valores
próximos del normal.
Los cambios de calor pueden ocurrir de 3 modos distintos:
1. Por conducción - Cuando el cambio de calor ocurre a través de cuerpos sólidos.
2. Por convección - Cuando el cambio de calor ocurre entre un cuerpo sólido y un
liquido en movimiento.
3. Por irradiación - Es el cambio de calor que ocurre por mecanismos
electromagnéticos.
En los cambiadores de calor de la circulación extracorpórea, la principal forma de
cambio de calor es la convección. El agua y la sangre son bombeadas en sentidos
opuestos, separados por las paredes del cambiador de calor. Hay también la
conducción del calor a través de la pared del cambiador.
Los cambios de calor también son incentivados o acentuados por la mayor
superficie de contacto que los cambiadores de calor ofrecen. Además de eso, los
cambiadores de calor son construidos con materiales que presentan buena
conductividad de calor, como el aluminio o el acero inoxidable.
CAMBIOS TÉRMICOS EN LA PERFUSIÓN
Vamos a analizar inicialmente lo que ocurre con los gases de la sangre, en la fase de
enfriamiento de un neonato o lactante con la circulación extracorpórea.
Hay una gran diferencia del flujo, en los dos lados del cambiador de calor. La
bomba del agua que usamos y que es la misma usada para la perfusión de adultos,
tiene un flujo que va de 12 a 20 litros por minuto, conforme el modelo. Las bombas
mas modernas y eficientes tienen un flujo de 20 litros / minuto.
Vamos a imaginar un niño con 5 Kg. de peso y un flujo de perfusión de 100
ml/kg/min. El flujo de sangre a través del cambiador es de 0,5 litro/min.
Tendremos una relación de 20 l /minuto para 0.5 l/minuto o sea, una relación de
40:1 entre el flujo del agua y el flujo de la sangre en los dos lados del cambiador de
calor. Por esta razón, el sistema remueve calor de la sangre con tanta facilidad y el
niño se enfría tan rápidamente. El fenómeno se observa en la representación del diagrama de la figura 1.
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| Figura 1. Relaciones entre el flujo de la sangre con el flujo del agua |
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| Figura 2. Ilustra las relaciones entre las temperaturas monitorizadas durante la fase de recalentamiento del niño. |
1. Berger EC. The physiology of adequate perfusion. The CV Mosby Co, St Louis, 1979.
2. Cecere G, Groom R, Forest R, Quinn. A 10-year review of pediatric perfusion practice in North America. Perfusion 17,2,83-91, 2002.
3. Souza MHL, Elias DO. Fundamentos da Circulação Extracorpórea. Centro Editorial Alfa Rio. Rio de Janeiro, 1995.
4. Souza MHL, Elias DO. Dados não publicados.
5. Jaggers J, Shearer, Ungerleider RM. Cardiopulmonary bypass in infants and children. In Gravlee GP, Davis RF, Krurusz M, Utley JR eds. Cardiopulmonary bypass. Principles and practice. Second edition. Lippincott Williams & Wilkins, Phialdelphia, 2000.
6. Bailey JM, Daly WL. Pediatric cardiopulmonary bypass. In Mora CT ed. Cardiopulmonary bypass. Principles and techniques of extracorporeal circulation. Springer, New York, 1995.
7. Hindman BJ, Dexter F. Estimating brain temperature during hypothermia. Anesthesiology. 82: 329-30, 1995.
8. Jones TJ et cols. Fifth International Brain and Cardiac Surgery Conference, London,2000.
9. Scallan MJH. Cerebral injury during paediatric heart surgery: perfusion issues. Perfusion 19: 221-8, 2004.